Escuelas chilenas y estadounidenses intercambian experiencias educativas
Fuente: www.elmercurio.cl
Durante cuatro meses, jóvenes de San Pedro de Atacama y de Magdalena, en Nuevo México, dejarán sus países para ir a vivir y estudiar en otro idioma. Una experiencia que influirá en toda su comunidad.
Por: PAMELA CARRASCO T.
Aracelli Ramírez y Soiky Casanga nunca habían salido del país y ahora van volando rumbo a Estados Unidos. Durante cuatro meses estos compañeros de 3º Medio del Liceo Likan Antai C-30, de San Pedro de Atacama, cambiarán el paisaje desértico de su ciudad, por uno parecido, pero en el poblado de Magdalena, en Nuevo México, Estados Unidos. Por mientras, dos niños de esa ciudad llegarán hasta la II Región a ocupar sus puestos en la sala de clases y en la casa.
Gracias a su esfuerzo, su espíritu escolar y el conocimiento de su cultura, se ganaron la posibilidad de terminar el año escolar en un colegio de Magdalena como parte del programa "Ciudades Gemelas", auspiciado por Associated Universities, Inc. (AUI), una corporación sin fines de lucro que opera al Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), y que junto con ESO y NAOJ están instalando ALMA (Atacama Large Millimiter/submillimeter Array) en la II Región, el observatorio astronómico más grande del planeta.
Claro que "Ciudades Gemelas" no partió con el viaje de Aracelli y Soiky, sino que forma parte de un sueño de largo plazo que busca beneficiar educativamente a la comunidad de San Pedro de Atacama y Magdalena a través del intercambio de experiencias educativas.
Eduardo Hardy, representante en Chile de AUI/NRAO y director adjunto de NRAO para Chile, cuenta que querían hacer algo por la comunidad donde se estaban instalando y vieron que lo más atractivo era un aporte en educación.
"Es un intercambio de cuatro meses para que puedan asistir a clases y empaparse de lo que es la educación en otro país", sostiene Hardy, y asegura que se trata de un proyecto que se mantendrá en el tiempo.
Ejemplos
En una primera etapa, la alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna; la directora del liceo Likan Antai, Myriam Rivera, y la profesora de turismo del establecimiento, Gabriela Rodríguez, visitaron Magdalena y pudieron ver cómo se hacían las clases y cómo funcionaba el sistema educacional allá, para después aplicar este conocimiento entre los estudiantes.
"Mi impresión es que al final somos muy parecidos y tenemos las mismas problemáticas. Ellos también tienen alumnos con dificultades de aprendizaje o carencias afectivas y ambos estamos tratando de solucionarlos de distinta manera, así que conocer su experiencia fue muy enriquecedor", dice Gabriela Rodríguez, profesora de Servicios de Turismo del liceo Likan Antai.
Los profesores de Magdalena también pasaron un tiempo en San Pedro y uno de los aspectos que más les llamaron la atención es la existencia de la educación secundaria dual, en donde durante tercero y cuarto medio los niños pueden especializarse como técnicos de nivel medio, lo que les abre opciones laborales a muchos jóvenes.
"Nos gustaría implementar un intercambio de experiencias para ambas partes. Por ejemplo, si un estudiante chileno está aprendiendo sobre turismo, sería bueno que aprendieran sobre los resorts norteamericanos. No se trata que un país lo haga mejor que el otro, sino que podemos aprender diversas modalidades útiles para la formación de la contraparte", dice Jim Sauer, profesor de quinto grado en la escuela básica de Magdalena que visitó San Pedro.
Los profesores chilenos que visitaron las escuelas de Magdalena, en tanto, también rescataron ejemplos interesantes.
De hecho, ya hay cosas que se están copiando. Allá todas las salas de clases y los espacios comunes tienen publicadas las reglas dentro de la sala y los valores. Y acá la profesora de inglés está poniendo carteles con normas en inglés en lugares como el comedor, para acostumbrar a los niños con el sistema.
"Además, ellos acostumbran a los alumnos a trabajar por tiempo. Todo es bien sistemático y planificado en el aula y eso me gustó y lo estoy adaptando en mi curso de tercero medio. Pero les doy un trabajo y una hora para hacerlo y ha funcionado muy bien, porque desafía a los alumnos", cuenta Rodríguez.