Compatriotas radicados en Argentina llevan ayuda a damnificados de la Séptima Región
Más de 30 toneladas de alimentos no perecibles fueron entregadas a los habitantes de Cauquenes y Constitución por los representantes del Colegio chileno-argentino “Nido de Águilas”, con domicilio en la provincia de Buenos Aires.
Más de 5 mil kilómetros recorrió un grupo de chilenos y argentinos con un sólo objetivo en mente: ayudar a los damnificados del terremoto del pasado 27 de febrero. Luego de un evento solidario realizado en Buenos Aires, era el momento de entregar la ayuda recaudada.
La primera parada de este viaje solidario fue Cauquenes. En esta ciudad se repartió la mitad de las 30 toneladas de alimentos no perecibles, recaudadas al otro lado de la Cordillera. El alcalde, Juan Carlos Muñoz, se manifestó muy agradecido por el gesto de estos compatriotas y hermanos argentinos, que viajaron miles de kilómetros para dar una mano.
Debido a la falta de alojamiento en la zona, la comitiva solidaria fue recibida en el Cuartel de Bomberos de Cauquenes, donde compartieron un grato momento con los voluntarios, quienes los atendieron con gran hospitalidad.
Al día siguiente la ayuda se trasladó a la ciudad de Constitución, donde se entregó el resto de las cajas con alimentos a las cientos de familias necesitadas. Al llegar, el panorama sorprendió a varios de los miembros de la comitiva, quienes no pudieron esconder su impresión ante el grado de destrucción de la zona.
En este lugar, el Sindicato de Pescadores "Piedra de lglesia" fue el destinatario de los productos que faltaba entregar. Más de 90 familias que lo habían perdido todo recibieron con alegría la ayuda.
El presidente de la agrupación agradeció el gesto solidario y expresó el reconocimiento a tanto esfuerzo realizado de hermanos argentinos y chilenos residentes en el país trasandino, por gestar iniciativas desinteresadas en ayuda de pobladores que perdieron todo, excepto la alegría de vivir.
El camino de regreso a la localidad de Moreno, ubicada en la periferia de Buenos Aires, fue largo, pero con un sentimiento de alegría enorme, por haber cumplido con la meta propuesta y por constatar que la Cordillera ya no separa a chilenos y argentinos, sino que une a dos pueblos hermanos.
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