Fotógrafa oriunda de Pucón expone en Embajada de Chile en Londres
“En Busca de los Iconos Chilenos” se titula la muestra fotográfica de la artista Iberia Torres, que se inauguró el 8 de diciembre en la embajada de Chile en Londres y que rescata el trabajo del primero fraile capuchino chileno, Francisco Valdés Subercaseaux, quien desde 1998 está en proceso de beatificación.
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Más de 100 personas de distintas nacionalidades y ámbitos del quehacer londinense asistieron a la inauguración de la muestra “In Search of Chilean Icons” la cual contó con la presencia del señor Alejandro Gibbson, Cónsul General de Chile en el Reino Único, el señor Ignacio Llanos Consejero de la embajada, el señor Cristian León Agregado Cultural, fray James Boner Provincial de la Orden Capuchina en el Reino Unido y fray Peter Rogers miembro del Consejo General de la Orden en Roma, entre otros.
Se trata del trabajo de la fotógrafa chilena radicada en Inglaterra, Iberia Torres Abelaira, quien por dos años se dedicó a fotografiar la labor artística de monseñor Francisco Valdés Subercaseaux, quien dejó un extenso patrimonio iconográfico, prácticamente desconocido hasta ahora.
El interés de Iberia Torres Abelaira por el trabajo de Valdés partió en marzo del 2008, cuando la Fundación Fray Francisco Valdés Subercaseaux de Pucón le pidió fotografías de una de sus obras: el Cristo del Tromen, ubicado en la frontera chileno-Argentina, paso Mamuil Malal, Región de la Araucanía, para ser utilizadas por Correos de Chile en homenaje del centenario de su nacimiento, “Fue ahí cuando me enteré que el Padre Pancho, a quien conocí personalmente, puesto que fue párroco de mi pueblo por 13 años (1943-1956) había pintado y esculpido otras cruces, además de las conocidas en Pucón. Esto me inspiró a investigar y a llevar a cabo un registro fotográfico de su obra iconográfica con el apoyo de la Fundación Francisco Valdés Subercaseaux de Pucón y FONDART”, ratificó la fotógrafa chilena.
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Iberia Torres Abelaira recorrió más de 3 mil kilómetros en busca de los trabajos del fraile, diseminados entre Santiago y Puerto Montt, en catedrales, iglesias, capillas, conventos, casas particulares, oficinas y lugares públicos. La mayoría son cruces pintadas al óleo sobre maderas nativas pero hay algunas talladas y sus tamaños varían de siete metros a 35 centímetros; Además de las cruces, Valdés talló tabernáculos, altares, vírgenes, pintó ángeles y retablos. En sus largas caminatas también pintó acuarelas de paisajes locales.
La exposición se compone de 18 fotografías, principalmente de cruces pintadas por Francisco Valdés, las que están siendo expuestas en un espacio de arte habilitado por la sede diplomática.
Todas las fotografías, digitales a color, miden 35 cm de alto y están enmarcadas en cajas de madera de color blanco, cubiertas con vidrio transparente.
La única fotografía ampliada a tamaño original (122 cm) es la de la cruz conocida como Cruz de Chile que se encuentra en el Templo de Maipú en Santiago. Esta cruz representa la fusión de dos elementos: los colores de la bandera de Chile y la forma de la cruz. Ella ocupa un lugar destacado en esta exposición por su profundo simbolismo religioso y patriótico.
La muestra, que estará abierta hasta el 29 de diciembre, proporciona además información sobre la ubicación actual de todas las cruces y los datos técnicos de las mismas, además de detalles de la vida monseñor Valdés y las fotografías de dos cruces pintadas por su madre, Mariah Blanca Subercaseaux.
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Monseñor Valdés no estudió arte, pero perteneció a una familia de artistas, siendo, sin duda, el más renombrado de ellos su tío Pedro Subercaseaux.
“La búsqueda fue un recorrido emocionante, salpicado de imprevistos, problemas técnicos, falsas informaciones y grandes alegrías”, cuenta Iberia. La mayor satisfacción fue “documentar una obra que es patrimonio de todos los chilenos y revelar otra dimensión del apostolado de este extraordinario sacerdote”.
La investigación culminó con exposiciones en varias ciudades de Chile: Osorno, Curarrehue, Pucón, Villarrica, Temuco y Santiago.